Plaza Francia
Plaza Francia, barrio de Recoleta, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El Monumento de los Españoles, o incluso la Torre de los Ingleses tienen más prensa, y gozan de mucha mayor notoriedad que el Monumento de los Franceses. En realidad, el nombre o la denominación correcta del conjunto escultórico sería “Monumento de Francia a la Argentina”.
Esta majestuosa obra del francés Emile Peynot cumple 100 años, y fue la primera inaugurada de la serie de obras que las distintas colectividades extranjeras residentes ofrendaron a nuestro país en sus primeros cien años de vida independiente.
Podríamos señalar como esas contradicciones de la historia, que tanto Inglaterra como Francia trataron de apoderarse de nuestros territorios en años no muy lejanos a aquel 1910. De hecho, los ingleses lo intentaron sin éxito en dos oportunidades, y los franceses, sin llegar a esos extremos, tenían planes al respecto durante el período napoleónico que nunca llegaron a concretar.
Pero dejemos esas historias a la Historia, y recordemos que, para 1910, las colectividades extranjeras eran una presencia muy numerosa y apreciada en la Argentina, al extremo que en nuestra ciudad eran mayoría.
Por esos años, en nuestro país, la cultura era una marca registrada de Francia. Como decía Borges, todos eran un poco franceses honorarios. Buenos Aires era una sucursal de París, y no menos importante que la casa central. La arquitectura, los libros, los adornos, los muebles, la moda femenina y los primeros automóviles, naturalmente llegaban de Francia. Cuando se decía que la familia tal o cual había viajado a Europa, debía entenderse París, quizás con algún pequeño desplazamiento a algún balneario. Hasta la crítica histórica, teatral y literaria local estaba encabezada por un ilustre francés de Toulouse, Paul Groussac, quien, además, ejercía también la Dirección de la Biblioteca Nacional. De ahí que el monumento de Francia fuera muy festejado y emplazado en ese importante lugar de nuestra ciudad.





